PRIMEROS POBLADORES DEL CAÑONCILLO
En el Cañoncillo los primeros vestigios de ocupación humana se localizan en el sector sur del mismo, en el lugar denominado Huaca Colorada. Los diferentes grupos de cazadores recolectores y las posteriores culturas prehispánicas ocupantes del sitio realizaron una serie de acondicionamientos en el monte que hasta hoy se conservan.
En la base del cerro Cañoncillo-La Faja existen restos arqueológicos pertenecientes al periodo Pre Cerámico VI (2400 A.C) Periodo que se caracteriza por el inicio de la actividad agrícola.
En el sector sur de El Cañoncillo también hay restos de la Cultura Cupisnique (1250-900 A.C), Gallinazo (200 D.C), Mochica (300 D.C) y Chimu (900-1440 D.C) Los restos arqueológicos de esta ultima cultura son los de mayor extensión y los que mejor conservados se encuentran. Uno de ellos es la ciudadela que tiene una extensión aproximada de 5 Ha.
En la base del cerro Santonte existen también algunos restos de ocupación Inca.
Durante la época de la colonia los españoles ingresaban también al monte para la caza del venado y otras especies que por esos tiempos existía. Los españoles iniciaron la modificación del ecosistema del monte con la introducción de cabras, cerdos y caballos y con la extracción de la madera para la construcción de viviendas y puentes de los nuevos poblados.
CRONOLOGIA DE LA PROPIEDAD
El primer propietario de los terrenos agrícolas de la Hacienda Tecapa y del Monte El Cañoncillo, del cual se tenga registros en el siglo XIX, fue el Convento de San Agustín de Guadalupe cuyo representante vendió la propiedad a Don José Manuel Vértiz en 1826. Posteriormente, en 1858, la Sra. Lucinda Colens, vendió la propiedad a Don Manuel Santos Vértiz.
En 1907, Doña Victoria Saco Vda. de Vértiz vende la propiedad a Don Ramón Calderón Portilla. En 1929, asumen la conducción de la hacienda Tecapa Don Víctor Liyau y Don Benjamín Lau.
Durante la administración del Sr. Lau se logró una protección efectiva del monte; para lo cual se dispuso la contratación de dos guardabosques que recorrían a caballo toda la extensión. Esta administración tuvo también un efecto negativo en el mantenimiento del ecosistema ya que procedió a drenar con fines agrícolas la laguna el Sondo.
En 1975, con fines de Reforma Agraria, los trabajadores de la hacienda Tecapa pasaron a administrar los terrenos agrícolas y en 1980 se les transfirió también los terrenos del Monte El Cañoncillo.
En 1985, los propietarios de los terrenos agrícolas y del Monte El Cañoncillo, agrupados en la Cooperativa Agraria de Usuarios iniciaron el proceso de parcelación de los terrenos agrícolas. Actualmente, los propietarios del terreno sobre el cual se ubica el algarrobal El Cañoncillo siguen siendo los socios de la ex-C.A.U. Tecapa. |